El ataque armado registrado el lunes 20 de abril en la Pirámide de la Luna, en Teotihuacán, no solo dejó víctimas y escenas de terror entre visitantes nacionales y extranjeros, sino que también encendió alarmas internacionales en un momento especialmente delicado para México, a solo 52 días del arranque del Mundial de Futbol 2026. Medios internacionales reportaron la muerte de una turista canadiense y al menos 13 personas lesionadas, entre ellas ciudadanos de Estados Unidos, Colombia, Brasil, Rusia y Canadá.
De acuerdo con reportes oficiales y periodísticos, el agresor fue identificado como Julio César Jasso Ramírez, de 27 años, quien abrió fuego en una de las zonas más visitadas del país, generando pánico entre decenas de turistas que quedaron tendidos en el piso mientras intentaban protegerse. El caso ha provocado una fuerte atención internacional por tratarse de un sitio emblemático del patrimonio mexicano y por ocurrir en la antesala de uno de los eventos deportivos más importantes del mundo.
La dimensión del caso escaló rápidamente fuera de México. El gobierno del Reino Unido actualizó su aviso de viaje para México el 20 de abril e incorporó una referencia específica al incidente en Teotihuacán, donde señaló que la situación estaba bajo control, pero pidió a sus ciudadanos seguir las indicaciones de las autoridades locales. Reuters también advirtió que el hecho puede aumentar la preocupación internacional sobre la seguridad en destinos turísticos mexicanos de cara al Mundial 2026.
El atentado también reabrió el debate sobre los protocolos de seguridad en zonas arqueológicas y puntos turísticos de alta afluencia. Testimonios recogidos por medios internacionales señalaron la ausencia de revisiones estrictas al ingreso del sitio, en contraste con otros espacios turísticos de la capital mexicana donde sí existen detectores y filtros de acceso. Tras el ataque, autoridades confirmaron el cierre temporal de la zona arqueológica mientras avanzan las investigaciones.
Más allá del saldo humano, el episodio representa un golpe severo para la percepción internacional de seguridad en México. La agresión en Teotihuacán colocó de nuevo al país bajo observación global, justo cuando busca proyectar estabilidad, capacidad organizativa y confianza turística rumbo a la Copa del Mundo.

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