Santa Clara, California.— Los Seattle Seahawks se proclamaron campeones del Super Bowl LX al vencer 29-13 a los New England Patriots en el Levi’s Stadium, en un duelo marcado por el control del reloj, el dominio terrestre y una actuación destacada del corredor que fue elegido MVP del partido.
Desde los primeros instantes, Seattle impuso su estilo de juego. Con un ataque terrestre dominante y una defensa que mantuvo encerrada a la ofensiva de los Patriots, los Seahawks tomaron ventaja y nunca la soltaron. La ventaja en ambos lados del balón les permitió controlar el ritmo del juego y desgastar al rival.
La figura de la noche fue el corredor Kenneth Walker III, quien fue elegido como Jugador Más Valioso (MVP) tras una actuación brutal por tierra, con 27 acarreos para 135 yardas, además de aportar constantemente en la ofensiva para abrir espacios y controlar el reloj de juego. Su desempeño fue fundamental para sostener el dominio de Seattle desde el primer cuarto hasta el último.
Walker se convirtió en el primer corredor en ganar el MVP de un Super Bowl desde Terrell Davis en el Super Bowl XXXII (1997), rompiendo más de dos décadas sin que un “running back” se llevara la distinción en el juego más importante de la NFL.
La defensiva de Seattle también brilló, limitando las oportunidades de los Patriots y obligándolos a depender del pase en situaciones poco cómodas. New England nunca logró encontrar el ritmo ofensivo necesario para regresar al partido, mientras que los Seahawks mantuvieron la calma y el control totales del encuentro.
Con este triunfo, los Seahawks consiguieron su segundo título de Super Bowl en la historia de la franquicia, su primero desde el Super Bowl XLVIII en 2014, marcando una noche inolvidable para la organización y su afición.

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